Se encuentra sobre un cerro cuya cima la constituyen rocas areniscas de plataformas y paleocanales. Hacia el norte encontramos un gran foso excavado en cordón rocoso de importantes dimensiones. A oriente y en la ladera varios muros parecen determinar la existencia de una gran torre de planta cuadrangular que cumplimentaba la defensa por ese sector. Siguiendo esa ladera existen otras estructuras a las que se puede atribuir un carácter similar.
Fue objeto de excavaciones arqueológicas parciales y centradas en la superficie plana de la cima durante 1968-69 bajo la dirección de A. Beltrán. En el transcurso de los trabajos se descubrieron restos de una calle y diversas casas con dependencias interiores en algunas ocasiones cubiertas por pavimentos de yeso.
Los materiales muebles hallados son muy variados y abundantes, destacando especialmente ejemplos con grandes vasos a torno con decoración pintada que representa motivos vegetales y animales que tienen sus principales paralelos en cerámicas encontradas en Azaila y Alcorisa. A ellos habría que añadir cuencos, platos, tapaderas, pesas de telar, fusayolas, cerámica campaniense, monedas, objetos de hierro y bronce, etc. que indican claramente el final del poblado en el siglo I a.C.
Sus orígenes pueden remontarse, principalmente gracias a algunos hallazgos de producciones cerámicas a mano, a la Primera Edad del Hierro o al Ibérico Antiguo.