El asentamiento de El Palao constituye el enclave urbano de mayor tamaño existente en el territorio del Bajo Aragón en época ibero-romana. El poblado se asienta sobre un estratégico cerro amesetado y aislado desde el que se domina un extenso territorio, con el río Guadalope a oriente y el río Regallo a poniente.En la cima, actualmente en fase de excavación, que pudo hacer las funciones de plaza. En los distintos trabajos arqueológicos realizados hasta el momento, se han descubierto importantes estructuras constructivas, algunas de carácter monumental, como una gran cisterna, un área de posibles templos o edificios públicos, un torreón y otras todavía por determinar.
De El Palao procede, además, un extraordinario conjunto de piezas de escultura de bulto redondo (caballos, cabeza humana) y estelas funerarias cuya presencia parece resaltar la importancia de este enclave urbano que muy posiblemente debió ejercer las funciones de ‘capitalidad’ de este territorio en época ibero-romana, habiendo sido asociado por algunos investigadores con la ciudad de Osicerda/Usekerte mencionada en las fuentes antiguas. Las recientes excavaciones han puesto en evidencia su utilización como área de necrópolis a mediados del s. IV d. C. Tras su abandono en el período Alto Imperial romano, será en parte reutilizado como necrópolis de inhumación en el Bajo Imperio.
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