El Taratrato está situado en una colina con su parte superior amesetada, cerca del cauce del río Regallo. Constituye un magnífico ejemplo de poblado con calle central con unas 40 viviendas dispuestas en dos alineaciones paralelas con sus puertas de acceso orientadas hacia el espacio alargado o calle creada entre ellas. Las traseras de estas alineaciones de casas conformaban un muro continuo a modo de muralla. En el acceso principal al poblado se construyó una gran torre defensiva de planta cuadrangular.
Poblado del Ibérico Pleno que fue excavado en su práctica totalidad entre los años 1924 y 1925 por Pierre Paris y Vicente Bardavíu. Los restos inmuebles dejados en la superficie sufrieron un profundo proceso de degradación antrópica y natural desde aquellos años hasta que en el bienio 2006-2007 se acometieron trabajos de limpieza, consolidación y restauración que se observa en la actualidad.
Las excavaciones realizadas en este yacimiento pusieron al descubierto la intensa actividad agrícola de sus habitantes especialmente relacionada con el cultivo de cereales. Fueron muy abundantes los hallazgos de molinos de mano (circulares y de vaivén) presentes en casi todas las casas, destacando especialmente el descubrimiento de una habitación con cuatro grandes molinos que fue considerado por sus excavadores como un posible molino y panadería si bien no se detectó la presencia de ningún horno. Posiblemente, los excedentes de esta abundante producción de cereales fueron intercambiados por otros productos manufacturados de lujo, algunos de los cuales, como varias cerámicas griegas realizadas en la primera mitad del s. IV a.C., han aparecido en el yacimiento.
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