A la Plaza van llegando hermanos de las distintas cofradías junto con mujeres elegantemente vestidas con trajes negros.
Son las ocho de la tarde. Comienza la procesión de la Soledad.
La banda del Nazareno se coloca delante de la fachada de San María. Una enorme cruz dorada abre el desfile.
El estandarte de la Cofradía con la imagen de la Virgen de los Dolores.
Detrás, una palabra, dos palabras,…. siete palabras.
Siete cruces que con una tenue luz nos iluminan las siete frases pronunciadas por Jesús con su voz débil en los últimos momentos, en sus últimas señales de vida:
Desde «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen».
Hasta «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».
Siete, número elegido. Siete días de la semana, siete colores del arco iris, siete notas musicales, siete plagas de Egipto, siete semanas de cuaresma, siete sacramentos, siete pecados capitales, siete virtudes, siete súplicas del Padrenuestro, siete dones del Espíritu Santo, siete espadas en el pecho de la Virgen, siete.
Aparece el Cristo Yacente en su sepulcro rodeado de hachones encendidos y escoltado en la parte posterior por penitentes cubiertas de velos negros que protegen su intimidad junto a todos los acompañantes del duelo con su Madre Dolorosa.
Todas las hermandades se significan con mayor o menor número de cofrades uniformados como antes fueron las túnicas negras en los hombres y trajes negros en las mujeres que además se adornan con sus hermosas mantillas.
La Virgen ya está sola, sola con su soledad. Su mirada fija hacia la cruz vacía que tiene delante con los vestigios de un trozo de tela que ha quedado suspendida en ella. De rodillas, con sus manos hacia arriba como pidiendo algo, en una actitud de súplica y rodeada de calas y claveles blancos que han colocado con devoción sus servidoras: las esclavas de la Soledad.
¡Qué corto es el Viernes Santo, qué largo es agonizar!
Llega la procesión a la Plaza donde la banda rinde honores a la Virgen con el sonido de una floreada.
Curiosidades
– La procesión de la Soledad es la más antigua de la Semana Santa alcañizana. Se instituyó a finales del siglo XVI, concretamente en 1587, por la cofradía de Santa Ana de zurradores y zapateros. Hace, por tanto, más de 400 años que recorre las calles de nuestra ciudad la tarde-noche del Viernes Santo. En sus inicios, la procesión se dirigía hacia el convento de Santa Lucía, los años pares, y al convento de San Francisco, los impares. En el siglo XVIII, para evitar los trastornos de pasar por el puente, se acordó que en lugar de ir al convento de Santa Lucía se fuese al de San Gregorio de las monjas dominicas. En el siglo XVIII también se acordó que la presidencia de la misma pasase de los cofrades de Santa Ana a los regidores de la ciudad. Las actas municipales del siglo XIX confirman que el Viernes Santo se celebraba la procesión de Nuestra Señora de la Soledad a la que asistía la Corporación y máximas autoridades (gobernador militar, juez de primera instancia…) y la banda municipal. A finales de ese mismo siglo, se insiste en que «no se permita llevar otra clase de túnicas que las azules a los que llevan tambor durante la procesión del Pregón, así como túnica negra para llevar hacha o cirio en la de la Soledad». En la actualidad, los varones que participan en la procesión siguen vistiendo túnica negra, complementada con caperuzo rizado del mismo color. Esta procesión se inicia a las 20:00 horas del Viernes Santo y recorre en años alternos la parte alta y baja del casco antiguo.
– La devoción a la Virgen de la Soledad se remonta también a finales del siglo XVI, a 1572, fecha en la que según la tradición un peregrino Juan de León trajo a nuestra ciudad las imágenes de Nuestra Señora de la Soledad y del Santísimo Cristo. El deseo de construir una gran capilla para acoger a las «santas imágenes» se vio satisfecho en 1732, pocos años antes de demolerse el antiguo templo gótico de Santa María la Mayor, por lo que se decidió conservarla e integrarla (al igual que la torre campanario) al gran edificio barroco que hoy podemos contemplar. Por ello, la capilla de la Soledad es la más antigua del templo, anterior incluso a la propia construcción del mismo.
– La cofradía de las «Esclavas de la Virgen de la Soledad» se funda en 1925. Aunque su germen proviene de las «Camareras de Nuestra Señora de la Soledad», quienes desde el siglo XVIII tenían entre sus funciones el vestir a la Virgen para la procesión del Viernes Santo. Este carácter marcadamente femenino se mantiene en la actualidad, siendo la única cofradía alcañizana que está integrada únicamente por mujeres. Su junta y todas las cofrades que así lo desean participan en la procesión vestidas de negro con tocado de peineta y mantilla.
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