Ara Romana con un estado de degradación más notable que la pieza anterior, aparecidas en el mismo lugar.
La pieza se divide en tres partes claramente diferenciadas. Un zócalo inferior de 18 cm de altura en cuyo centro se abre una concavidad donde se dispondría las cenizas del difunto. Un cuerpo central que se conserva solo en sus dos partes inferiores, faltando el tercio superior de la cara principal. En este cuerpo frontal aparece una guirnalda de hojas de laurel. Este motivo no se asocia a elemento alguno, al menos en la zona que se conserva. En cuanto al remate superior de la pieza, no se conserva en su estado integro ya que ha sufrido un claro deterioro. Compuesta, como la pieza anterior, por un paralelepípedo sobre el que se disponen dos pulvini laterales, en este caso no aparecen tan marcados. Conforman una cabecera similar a la del ara antes descrita, con la salvedad de que la elevación interpulvineal no es tan marcada en el estado actual del monumento. Aunque debió serlo en el original, pues se aprecia todavía en la parte central, lo que invalida en considerar una cima recta. Si que podemos saber que los dos elementos laterales (pulvini) recuerda al frontón de naikos helenísticos. A pesar de su diversidad estos ejemplares suelen ser fácilmente reconocibles ya que presentan una compartimentación en tres cuerpos otorgando un aspecto arquitectónico. En este caso no conserva inscripción epigráfica.
El ejemplar apareció junto con dos aras más de similares características tipométricas e iconográficas. Junto a estas aparecieron restos de sillares, dinteles frisos modulados que apuntan de forma clara a la existencia de una construcción probablemente funeraria lo que determinaría su función de culto, sacrificio, libaciones y ofrendas a los dioses.
Descubrimiento
Finca particular de José Manuel Thomson Solé, situada bajo la colina en las inmediaciones de Alcañiz el Viejo. Hallazgo fortuito (descubiertas por un tractor).
Aparece junto con otras dos, sillares y grandes bloques de piedra de una gran construcción.