Es uno de los castillos más monumentales de Aragón. Está situado en la llamada loma de Pui-Pinos. Un pronunciado acceso o camino de ronda conduce a la fachada principal del monumental palacio del infante don Felipe, concluye en un gran arco de entrada protegido por un torreón de planta circular. Esta zona del castillo, fruto de la reforma barroca, es precisamente la que en 1968 se habilitó como Parador de Turismo.
Al traspasar la gran puerta de ingreso del palacio del siglo XVIII y recorrer el antiguo patio de armas, se llega a las dependencias más antiguas, al corazón del castillo calatravo. En él tienen un gran protagonismo su capilla y claustro, como es lógico en un ‘castillo-convento’ o ‘castillo-abadía’ construido por una orden de carácter militar y religioso, como lo era la de Calatrava.
Por tanto, en el conjunto del castillo de Alcañiz que se contempla en la actualidad se distinguen dos partes bien diferenciadas: el castillo-convento de los calatravos y el ‘palacio de los Comendadores’ del siglo XVIII.
Entre las dependencias más antiguas del castillo destacan: la capilla o iglesia románica de Santa María Magdalena, el claustro (ya de estilo ‘protogótico’), la torre del Homenaje (gótica) y la torre de Lanuza, fruto de una profunda reforma llevada a cabo en el siglo XVI. Es también significativo el interés de las antiguas caballerizas que ahora se utilizan como cafetería y recepción.
Durante el siglo XIX este castillo sufrió un alto grado de degradación y decadencia al utilizarse para fines militares. Mantuvo su condición de calatravo hasta su desamortización en 1856, fecha en la que pasó a ser propiedad del Estado, quien lo cedió, a su vez, al Ministerio de Guerra, por lo que a partir de entonces sólo se usó esporádicamente como cuartel: el atrio y la iglesia fueron utilizados como almacén y polvorín, en él se ubicó una cárcel militar y sobre la torre del Homenaje se superpuso una construcción de ladrillo utilizada como oficina de telégrafo óptico. A finales de siglo XIX, el Ministerio de Guerra pensó en la posibilidad de su demolición; idea que de nuevo se planteó el propio Ayuntamiento de Alcañiz cuando en 1918, dado el estado lamentable del conjunto, solicitó al Estado la entrega del edificio para su derribo.
Lograron frenarse estos ímpetus destructivos y en 1925 se declaró ‘monumento arquitectónico-artístico’ el castillo interior o alcázar-fortaleza primitivo. A mediados de siglo XX se va a intervenir profundamente en el conjunto, a través de los trabajos dirigidos por Fernando Chueca Goitia y la habilitación (desde 1968 y con proyecto de José Luis Picardo) del antiguo palacio barroco como Parador de Turismo.
En fechas recientes se ha llevado a cabo una importante ampliación de estas instalaciones hoteleras en la antigua ala oeste del castillo, la que acogió en origen al refectorio y la sala capitular.
Este castillo en su conjunto se incluyó en la relación de castillos considerados Bienes de Interés Cultural por orden del Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón de 17 de abril de 2006.
Enlaces de interés
- Artículo «El castillo de Alcañiz (Teruel): nuevos documentos, nuevas perspectivas», Ars & Renovatio.
- CABRÉ AGUILÓ, Juan, Catálogo artístico-monumental de la Provincia de Teruel, inédito [1909-1910], tomo II, lám. 1-5.
- Fotografía antigua del Archivo fotográfico Juan Mora Insa, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza (1905-1954). ES/AHPZ – MF/MORA/001406. ES/AHPZ – MF/MORA/001399. [Consulta: DARA, 27-09-2020]
- Fotografía antigua del Archivo fotográfico José Galiay, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza (1900-1952). ES/AHPZ – MF/GALIAY/001681. [Consulta: DARA, 27-09-2020]







