La decoración escultórica de esta obra se desarrolla mayoritariamente en los capiteles que decoran sus soportes. En el primer capitel -iniciando la descripción en el ángulo más próximo a la casa consistorial- se representa a un ángel que sostiene el escudo de Alcañiz flanqueado por decoración vegetal (ver imágenes 3 y 4). En el segundo y tercer capitel -en un estado de conservación lamentable- se adivinan únicamente motivos vegetales. Y finalmente, el cuarto capitel muestra, de nuevo, la figura de un ángel portador del escudo de la ciudad, enmarcado por motivos vegetales; todo ello esculpido con un grado de detalle y minuciosidad llamativos.
El gran protagonismo de los motivos heráldicos -en concreto, del escudo de Alcañiz- es lógico en un edificio que ya se concibió como símbolo del poder municipal o concejil, primando el valor representativo sobre el funcional.
La ménsula sobre la que descansa el tramo izquierdo del primer arco se decora con una figura monstruosa con cuerpo de ave y rostro humano (ver imagen 2). La ménsula opuesta a ésta -que se localiza, por tanto, en el interior de la lonja- también está decorada; si bien su mal estado de conservación impide identificar la figura que en ella se representó.
Este trabajo escultórico lógicamente está íntimamente vinculado con la propia obra que le sirve de soporte. Es evidente que la explosión, en 1840, de un polvorín en el centro de la población tuvo que producir un tremendo impacto en esta construcción, afectando en especial al tercer arco y a la zona de la esquina hacia la calle Mayor, más expuesta a la onda expansiva. Lo que pudo exigir una intervención en profundidad tan importante que incluso pudo implicar la reconstrucción de su decoración escultórica, lo que explicaría la evidente «modernidad» del ángel y los motivos vegetales aplicados al cuarto capitel, el situado en el extremo derecho de la construcción (ver imágenes 5, 6, 7 y 8).
Noticias interesantes
- Miguel Cortés, en su estudio El gótico en Teruel. La escultura monumental (1985), ya constató la singularidad del capitel del extremo derecho, que él atribuyó a una «segunda mano». Un segundo artífice que en su opinión desarrollaría su trabajo también en un momento avanzado del siglo XV, como el resto del trabajo escultórico de esta lonja. Sin embargo, tal como se ha comentado anteriormente, la evidente diferenciación de la escultura de esta zona se debió a la reconstrucción del conjunto del edificio (en especial, de la zona de la esquina) que exigió el efecto de la ya mencionada explosión de mediados del siglo XIX.
- A los terribles efectos que produjo en el conjunto consistorial se refiere Eduardo Jesús Taboada en su Mesa Revuelta (1898, p. 86) precisando que «Las casas del Ayuntamiento sufrieron mucho, se desplomó la sala del Justicia y de la Corte, quedando sepultados en las ruinas el artesonado, frescos notables, cornisas y cuantos adornos de orden gótico tenía el palacio, y fue rareza que los hermosos arcos de la plaza no rindieran tributo a la muerte».
Últimos estudios
En el preámbulo del informe histórico-artístico de Samuel García Lasheras La escultura gótica monumental de la Lonja de Alcañiz (Teruel) y los antecedentes artísticos de su entorno (2019) se precisa lo siguiente:
«La Lonja de Alcañiz es una de las construcciones góticas de carácter civil más importantes de las conservadas en Aragón. Su magnífico aspecto es inmediatamente reconocible por la arquería del pórtico que da paso a las dependencias del conjunto. Esta galería está formada por tres grandes arcos apuntados, si bien el tercero es el resultado de una reconstrucción emprendida después de que el edificio sufriera catastróficos defectos en su estructura tras la fatal explosión del polvorín en 1840. Los dos arcos primitivos muestran un festón de arquillos lobulados en su intradós y frondas vegetales en su trasdós. Sus capiteles están labrados con motivos escultóricos de carácter vegetal entre los que sobresale la figura de un ángel sosteniendo el escudo de la ciudad. A ellos se suma la solitaria imagen de un animal fantástico arrinconada junto a la contigua casa consistorial renacentista.
Ante la falta de documentación escrita, el estudio de los elementos que componen la escultura arquitectónica de la arquería de la Lonja nos podría proporcionar una información aclaratoria sobre la cronología del monumento. Sin embargo, su deficiente estado de conservación no nos permite establecer conclusiones satisfactorias lo que nos obliga a recurrir a otra vía. De esta manera, la búsqueda en la escultura monumental de otros edificios góticos del entorno inmediato de la Lonja con los que, a partir de un método comparativo, poder establecer una relación estilística que nos permite plantear una hipótesis con la que responder en cierta medida a las preguntas que nos planteamos.
El principal testimonio lo hallamos en la cercana torre gótica de la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Alcañiz. Gracias al estudio de la escultura de este conjunto se han ampliado los conocimientos en torno a dicho templo y se han replanteado algunas cuestiones como su datación. En este sentido, una de las conclusiones es que su fábrica se desarrolló en dos grandes etapas, la primera a mediados del siglo XIV y la segunda en el primer cuarto del siglo XV, a las que seguiría una reforma emprendida ya en el siglo XVI. Dicho esto, a lo largo de nuestra investigación he comprobado ciertas analogías entre algunas de las piezas realizadas durante la segunda etapa constructiva de la torre y la escultura de la Lonja. La semejanza en cuanto a su estilo nos lleva a plantear la hipótesis de que la galería gótica porticada fue levanta en fechas cercanas a las obras del campanario, probablemente una vez que se concluyeron estas, a partir de 1425″.







